La institución espera emitir cartas de artesano desde este invierno tras año y medio paralizadas.
FUENTE: DIARIO DE IBIZA, 22 SEPTIEMBRE 2013ALBERTO FERRER - EIVISSA
Desde que el Consell recibió las competencias, hace más de un año y medio, en Eivissa no se ha emitido una sola carta de artesano. El sector asegura que esto ha provocado una larga lista de espera que el titular de Industria, Vicent Roig, confía en que se desbloquee a partir de este invierno. La carta es la acreditación que el sector anhela como agua de mayo para diferenciarse de los revendedores que llenan los mercadillos de la isla.
Los artesanos ibicencos compiten en un sector absolutamente dominados por esos revendedores, aquellos que compran sus piezas de artesanía en otros lugares del mundo para comercializarlas en la isla. Es artesanía, pero no suya. Los que realmente crean lo que venden no pueden estar en la pléyade de mercadillos que se realizan semanalmente en verano ni pueden ofrecer su trabajo a los mismos precios reventados que los revendedores.
Aun así, este verano no les ha ido mal, como explica su presidente, José Antonio Pérez, porque su cliente ha aprendido a apreciar lo que ellos venden y su poder adquisitivo tiende a ser mayor, por lo que su negocio no se resiente tanto con la crisis. «Lo que nosotros hacemos no lo tiene nadie más», comenta además, a diferencia de lo que sucede con los otros, porque si algo de lo que venden tiene muchísimo éxito «en Internet se encuentra todo» y rápidamente sus competidores lo pueden ofrecer en su tenderete.
Pero en Eivissa les falta algo que los diferencie de los revendedores y que ya poseen sus compañeros de gremio en Menorca y Formentera: la carta de artesano.
El Consell tiene ahora las competencias para emitirlas pero aún no se han empezado a conceder. Según fuentes del sector, este bloqueo está frenando la expansión que podría vivir el sector. «Está estancado y no sabemos por qué», apunta Pérez.
El conseller Vicent Roig responde que ya está «todo desencallado» tras la aprobación de las nuevas ordenanzas que regularán la obtención de la carta de artesano y el título de maestro en la isla. Así que anuncia que «este invierno se podrán empezar a hacer exámenes».
En el año y medio que se ha prolongado la situación se puede haber acumulado una lista de espera de alrededor de 60 personas, estima Roig, quien recuerda que en 2011 aún se hicieron exámenes desde el Govern. Según detalla el conseller, ha habido que esperar a una actualización de la normativa balear -con lo que se quería ahorrar el tiempo que supondría elaborar un reglamento propio- que se está «demorando un poco» pero ya está a punto de ser aprobada.
En este tiempo, Roig asegura que se han emitido «las certificaciones que han hecho falta» a los artesanos con taller propio en la isla que así lo han requerido por alguna necesidad.
Fuerte subida de tasas
El traspaso de las competencias acarreará también un fuerte aumento del precio del examen, que pasará de los alrededor de cinco euros que se pagaban cuando los hacia el Govérn a los 100 que pide el Consell -un alivio, según fuentes del gremio, que se temían que el precio superaría los 150 euros, cuando en Formentera se cobran 37-. Aunque el sector no ve la subida con malos ojos, y algunos, como Carlos Icardi, creen que servirá como disuasorio ante los que tengan una producción de baja calidad o no puedan demostrar su buen oficio. Icardi integra la ponencia técnica que ha pilotado el proceso.
Roig justifica el aumento porque esta competencia ha llegado con una asignación económica «ínfima» del Govern, y no generará unos ingresos elevados para la institución. Por ello se abordó un estudio del coste del examen al que se someterá al artesano y el precio se ha ajustado para cubrirlo. Y es que el personal del Consell tendrá que visitar el taller y comprobar que el artesano domina el oficio para el que solicita la certificación.
Una vez obtenida, se emitirá la carta de artesano, que el acreditado estará obligado a exhibir; también deberá llevar consigo ambos documentos. De hecho, para vender en un mercadillo «en suelo público» han de estar en posesión de estos papeles. En Eivissa, las pocas decenas de titulares de la carta de artesano del Govern pueden etiquetar sus creaciones con el sello de producto balear y numerarlas, algo que tardará en llegar en esta etapa que gestionará el Consell.
Roig dice que ese será el paso siguiente, ya que el sello de calidad se desarrollará «posteriormente» a la acreditación de los productores.
Carlos Icardi añade que se formará una comisión que emitirá las cartas tanto para artesanos como para maestros. Una ponencia será la encargada de visitar los talleres, levantar acta y remitirla a la comisión, que será la que resuelva. El ceramista añade que además de los oficios que producen para los mercadillos, hay otros como el de flaoner o constructor de instrumentos musicales, especificos de la isla.
Icardi señala que la carta de artesano se empieza a requerir ahora por parte de los ayuntamientos de la isla, a la hora de permitir participar en algún mercadillo, tal y como reclama la comisión de artesanos. «El que monta collares no es un artesano, es una manualidad», pone como ejemplo, además, de los consabidos revendedores. Para Icardi, los cinco años en el oficio que permitirán optar al título de maestro son demasiado pocos. Él, con décadas en el torno, «aún» aprende cosas nuevas.