La patronal del sector de la construcción constata que la actividad se reanuda este otoño con la misma intensidad que durante el año pasado, aunque se ven incapaces de atraer a nuevos trabajadores. FOTO: Diario de Ibiza.

FUENTE: DIARIO DE IBIZA (suscripción), 16 OCTUBRE 2023
David Ventura
Tras el parón de actividad de cada verano, el sector de la construcción se pone de nuevo manos a la obra y, según explica la patronal, lo hace con un ritmo de actividad muy elevado, igualando los niveles de otoño de 2022. A pesar de que hace pocas semanas, el Colegio de Arquitectos de Balears (Coaib) advertía de una bajada drástica del número de proyectos visados, este parón todavía no se ha traducido en un descenso de la actividad.
«Los datos del Coaib se reflejarán en nuestro trabajo dentro de uno o dos años», explica Consuelo Antúnez, presidenta de la Asociación de Construcción y Derivados de Eivissa y Formentera de la Pimeef, quien señala que la reanudación de la actividad en las empresas de construcción se está produciendo «a toda marcha».
«La tendencia desde septiembre es que ya se ha puesto en marcha todo el sector, con muchos clientes pidiendo presupuesto y mucha obra que se quiere empezar ya», comenta Antúnez: «Los empresarios que ahora cierran su negocio al finalizar la temporada no quieren perder el tiempo porque la idea es tener las obras listas para el año que viene. Y los que hacen obras en casa igual, quieren tenerlo todo antes de que les obliguen a parar. El resumen es que el trabajo ha venido con mucha fuerza».
La percepción a pie de calle de los empresarios del sector coincide también con las tendencias de fondo que apunta el Coaib, que indica un descenso de las obras en plurifamiliares, una subida de la construcción de vivienda unifamiliar -especialmente las de alta gama- y un gran número de reformas y obras menores.
«Se está haciendo muchísima reforma», confirma Antúnez, que apunta a una explicación de este fenómeno: «Ante la imposibilidad de tener una licencia de obra que te pueda suponer unas espera de dos o tres años, muchos prefieren comprar una vivienda de segunda mano y reformarla, porque se ahorran mucha burocracia».
Respecto al tirón de la construcción de viviendas unifamiliares, la portavoz de la patronal confirma que el precio del metro cuadrado supone una barrera infranqueable para los bolsillos de tamaño medio, lo cual supone una criba de inversores: «Solo pueden invertir quienes realmente se lo pueden permitir. Con el actual precio del suelo, es muy complicado que la gente se haga casas. Ahora, el mercado está en manos de ciudadanos de países europeos para quienes todavía les resulta atractivo invertir en Eivissa».
Sin capacidad de atracción
Y ahora que la maquinaria constructiva vuelve a ponerse a funcionamiento a todo gas, ¿pueden las empresas locales cubrir toda la demanda existente? La portavoz de la patronal admite que no: «Tenemos problemas de personal por estar en Eivissa, como todos los sectores», aunque en la construcción hay otras problemas añadidos: «Aquí es más complicado porque hay un envejecimiento de las plantillas. Es un sector que no ha atraído al talento joven». La fuga de jóvenes al sector de la construcción que se produjo durante el boom inmobiliario de hace dos décadas, ha pasado a la historia: «La gente prefiere trabajar en el sector servicios».
Otro problema es el de la falta de formación de los nuevos profesionales: «Las cosas han cambiado. Antes empezabas de peón y se iba subiendo de categoría. Ahora hay que formarse para entrar en el sector», y confía en que las cosas cambien con la puesta en marcha de un Ciclo Medio de Formación Profesional en construcción.
No habrá otro ‘boom’
Antúnez señala que las empresas locales suelen tener plantillas estables y reducidas, y ve «muy improbable» que se repita un auge del ladrillo como el que se vivió hace veinte años. «Hace mucho tiempo que ya no se consume el territorio que se consumía antes. Ahora se hacen obras de rehabilitación y demolición de edificios antiguos. Antes venían muchas empresas de fuera a trabajar pero el mercado se ha ido compensando y nos hemos quedado los de aquí de toda la vida».
«Somos conscientes de las posibilidades que hay y de que el territorio es limitado, pero siempre habrá cosas que hacer», señala la portavoz de la patronal, que confía en el efecto positivo del decreto que ha aprobado el Govern de medidas de emergencia para incentivar la construcción de nuevas viviendas: «La recuperación de estructuras abandonadas o a medio hacer me parece una muy buena idea. No consume territorio y puede ayudar a que se haga vivienda a precio tasado y asequible».
La construcción todavía no ha caído pero caerá
La desquiciada dinámica de aumento del precio más el incremento de los tipos de interés, son algunos de los motivos que están motivando el frenazo de los visados de proyectos de construcción de viviendas. Según el Coaib, en los ocho primeros meses del año el visado de pisos en plurifamiliares ha caído un 9,35%, mientras que la construcción de chalés o mansiones sube un 11,40%, aupado por las inversiones extranjeras. El reflejo de la evolución de estos visados se percibirá, para los constructores, en uno o dos años.