- Domingo, 28 Diciembre 2025
- Fecha de publicación
En los últimos tres años, la oferta para estas fiestas es menor que la demanda, ya que quienes trabajan durante toda la temporada priorizan la conciliación del personal o sus vacaciones.

FUENTE: DIARIO DE IBIZA (suscripción), 28 DICIEMBRE 2025
Estela Torres Kurylo
A pocos días de Nochevieja, encontrar mesa en un restaurante de Ibiza se ha convertido en una tarea complicada. La mayoría de establecimientos de la isla ya tienen completas sus reservas, a excepción de alguna mesa para pocos comensales, según indica el presidente de Pimeef Restauración, Miquel Tur.
No es una novedad de este año, ya que ha ocurrido igual en Nochebuena y Navidad. Esto se debe a que actualmente hay mucha más demanda que oferta, ya que son menos los establecimientos que permanecen abiertos, lo que responde a «un cúmulo de cosas».
Por un lado, «como las últimas temporadas han sido más largas y ha habido escasez de personal, muchas empresas han priorizado la conciliación laboral y poder dar vacaciones a más personal», señala Tur, que también destaca que «mucha gente que vive en Ibiza es de afuera y aprovecha estas fechas para ir a visitar a su familia».
La tendencia de los últimos años
De hecho, el que haya menos oferta es una tendencia de los últimos dos o tres años, en los que se tiene en cuenta que normalmente entre diciembre y febrero hay menos trabajo en la restauración. Por este motivo, a no ser que se trate de establecimientos que abren los 365 días, ahora no se plantean hacerlo por «un par de días». Incluso hay restaurantes que, a pesar de que se mantengan abiertos, no ofrecen menús en las fechas puntuales.
Se trata de días que para la restauración son rentables «porque hay una facturación buena, pero tiene muchos costos y mucha preparación», destaca Tur.
Eso hace que los empresarios se lo piensen. Hay que decidir el menú que se ofertará, algo que se hace desde al menos un mes y medio antes del inicio de las fiestas. Tur indica que si, por ejemplo, el 15 de noviembre los restaurantes ya dan a conocer su menú, empiezan en esas fechas a adquirir la materia prima necesaria.
Además de por organización, esto también tiene que ver con ajustarse a los precios del mercado. En estas fechas hay «subidas fuertes del pescado, el marisco o la carne, que prácticamente duplica precios en muchas ocasiones, especialmente los días anteriores a estas fechas concretas», recuerda Tur.
Por este motivo, forma parte de «hacer bien los deberes» adquirir el producto y almacenarlo adecuadamente para que su precio no suponga un problema. La subida de los productos, de hecho, fue la que hace dos o tres años influyó en que los menús que se ofertaron costasen algo más que anteriormente. En ellos, igual que ocurre durante todo el año, se tiene en cuenta que si un producto tiene un «precio prohibitivo para poder tener un margen comercial adecuado, directamente se descarta».
Pero, si se es previsor, esto no influye en el menú final. Lo que sí lo hace es lo que completa la comida o la cena. En comparación con la Nochebuena o la Navidad, en Fin de Año se tiene en cuenta lo que suele ocurrir después de las campanadas. Hay cotillón, puede haber barra libre de bebidas, hay hoteles que incluyen sala de fiestas... Y eso lleva a que, mientras la cena de Nochebuena oscile entre los cien y 150 euros, en función de los servicios por comensal, la de Nochevieja se sitúe entre los cien y doscientos euros, según Tur.
Una vez que este se da a conocer, los residentes y quienes acostumbran a frecuentar Ibiza en estas fechas son los primeros en hacer sus reservas: «El cliente local hace reserva con mucha antelación, igual que quienes tienen segunda residencia en la isla o vienen aquí con mucha frecuencia». Por ello Tur estima que, dada la oferta actual, quienes se queden sin mesa en un restaurante probablemente sean turistas que llegan a última hora.
Apertura sólo si se cubren los costes
En este contexto, cabe tener en cuenta que para ofrecer un variado servicio, lo imprescindible es contar con personal. En comparación con la temporada estival, esto no supone una gran dificultad ahora: «La gran mayoría de los hoteles están cerrados y más de la mitad de los restaurantes, por lo que la gente del sector está en paro y disponible».
La cuestión es si a esas personas les interesa trabajar en estos días especiales y, para ello, «quien viene a trabajar y, especialmente si son extras, cobran bastante más que un día ordinario», indica Tur.
En realidad, el coste del personal es «el principal gasto de cualquier empresa», recuerda el presidente de Restauración de la Pimeef. En su sector, esto representa «aproximadamente un 40% de las ventas», lo que explica que los restaurantes sólo se animen a abrir «si están seguros de que pueden cubrir este coste».
Para el sector es fácil ponerlo en duda: «Si veo que a 31 de octubre la mayoría de aerolíneas reducen vuelos, la mayoría de hoteles cierran y las conexiones turísticas que tienen las islas finalizan, es muy complicado que, como establecimiento turístico, esté abierto en noviembre», recalca Tur.
Por eso se mantiene la expectación por lo que pueda ocurrir cuando se cumpla el objetivo de la desestacionalización. Algo que Tur recuerda que «ya está pasando» y tiene una doble cara. A día de hoy, «hay cansancio por parte de mucha gente por las temporadas, que cada vez son más exigentes, más largas... Y la gente está cansada y hay que conciliar en algún momento». Tur señala que mientras ahora la temporada se prolonga unos siete meses, «al menos para la restauración, los meses centrales no son tan fuertes».